domingo, 20 de noviembre de 2016

Antología de Machado

II

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto
gente que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buena gente que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Este poema pertenece a Soledades de Antonio Machado, lo he escogido ya que me ha llamado la atención y se puede ver un breve resumen del tipo de gente que ha conocido el poeta a lo largo de los años. Lo que más me gusta de este es la crítica que hace hacia la gente que no aprecia, pero sin embargo halaga a la gente que si le gusta.
Machado, usando la palabra pedante, critica a la gente que presume de todo dando a entender que son malos, también habla de que hay gente buena que se adapta a cualquier situación, por ejemplo aquellos que beben vino de las tabernas aunque sea malo, finalmente añade que sean buenos o malos  todos morimos.


XI

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-.

“en el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”


He elegido este poema porque a pesar de que sea triste, me gusta la forma en la que el poema muestra sus sentimientos a través de los símbolos. Lo que más me gusta del poema es como el poeta compara su pena y su melancolía con los paisajes.
El poeta nos habla de su intensa pena que lleva clavada en el corazón y ello le provoca angustia y ansiedad, finalmente concluye añadiendo que prefiere sentir algo a no sentir nada.

LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
-que todo es volar-, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

He elegido este poema ya me parece uno de los más divertidos que tiene Machado, lo que más me gusta del poema es la forma es la que describe a las moscas, es decir diciendo que están en todos lados y que nos acompañan durante toda la vida.
Machado nos quiere hacer ver con este poema la cantidad de cosas de la vida humana en la que están las moscas, como por ejemplo en el juguete de un niño o en los párpados de un muerto.

XXXVIII

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
-su aguja en el aire-,
miró a mi ventana.
La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.
Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
-¿Qué tienes -le dije-
silenciosa pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.

Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas...
Abril florecía
frente ami ventana.
Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba...
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca...
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba...
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba...
Abril florecía
frente a mi ventana.

He elegido este poema porque es uno de los que más me ha llamado la atención de Machado,lo que más me gusta de este poema es como el poeta refleja el paso del tiempo en el y que tarde o temprano la muerte llega para todos nosotros.
Con este poema Machado nos transmite el dolor de la hermana mayor ya que su hermana pequeña ha fallecido y después muere la hermana mayor, quedando solo el giramiento del lino, haciéndonos ver que con el paso del tiempo viene acompañando la muerte.


Del pasado efímero

Este hombre del casino provinciano,
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de la cabeza.
Aún luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado
y un cordobés color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal: dos ha enviudado.
Sólo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.
Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario,
y augura que vendrán los liberales,
cual torna la cigüeña al campanario.
Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
Lo demás, taciturno, hipocondriaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.


He elegido este poema ya que me ha llamado la atención la crítica de Machado ante la situación del país en esos momentos y la crítica hacia la gente que no aporta nada. Lo que más me ha gustado es la forma que usa el poeta para describir a la persona a la que se refiere.
Machado nos quiere hacer ver de forma estética como con gente de dinero que no aportan nada al país y es por eso por lo que no va a mejorar.l


La saeta

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

He elegido este poema ya que es una canción que la mayoría de nosotros conocemos y me gusta. Lo que más me gusta de él, es que se puede apreciar cómo la gente le rinde culto a las entidades religiosas.  En él podemos ver la religiosidad del pueblo andaluz, pero que sin embargo Machado prefiere al Jesús que anduvo en la mar antes que al Jesús de madera al que le está cantando.


RECUERDO INFANTIL

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
“mil veces ciento, cien mil,
mil veces mil, un millón”
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

He elegido este poema porque me gusta la forma en la que el poeta expresa la nostalgia de las clases en el colegio cuando él era niño. Lo que más me gusta de este poema es que a diferencia de otros no se ve reflejado el tema de la muerte a excepción de “y muerto Abel”, sino que Machado nos aporta un breve resumen de parte de su niñez.
Lo que el poeta nos quiere hacer ver es cómo eran sus tardes en el colegio, su aula, su profesor y el coro infantil.

XXI

Daba el reloj las doce…
y eran doce golpes de azada en tierra…
… ¡Mi hora! – grité -… El silencio
me respondió: - No temas:
tú no verás caer la última gota
que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía
sobre la orilla vieja,
y encontrarás una mañana pura
amarrada tu barca a otra ribera.

He elegido este poema ya que me ha llamado la atención claridad con la que Machado pone la muerte como el tema principal. Lo he elegido ya que en este poema el paso del tiempo va unido con la muerte y se ve a simple vista cual es la intención del poeta. Como bien he dicho antes, la intención de Machado es hacernos ver que la muerte a todos nos llega.

RETRATO

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

He elegido este poema ya que podemos ver como ha sido la vida de Machado. He elegido este poema porque el poeta habla desde su infancia hasta el día en el que llegue su muerte, también habla del amor, refiriéndose a cupido, se describe como un buen hombre y por último, al igual que en muchos de sus poemas, nombra a la muerte refiriéndose como el día en el que llegue su último viaje.

POR TIERRAS DE ESPAÑA

El hombre de estos campos que incendia los pinares  
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
?no fue por estos campos el bíblico jardín?:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.


He elegido este poema ya que me parece interesante la crítica que hace Machado sobre el hombre español que trata mal a su propia tierra, España. Lo que el poeta nos quiere hacer ver con este poema es como se sentía él ante la situación del país en esa época y también la clase de hombres que había.

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